CUENTOS Archivos de adrenalina: descodificando la mejor vuelta rápida jamás realizada de Senna

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Una sinfonía de destreza y naturaleza

Declarar que algo es “lo mejor de todos los tiempos” puede despertar cierto escepticismo. No obstante, esto no ocurre si está relacionado con Ayrton Senna. A lo largo de su carrera profesional, y desde entonces, Senna ha pasado de ser un exitoso piloto de F1 a todo un icono. Su estilo de conducción elegante y único sigue fascinando incluso años después, y uno no puede no preguntarse cómo sería el poder experimentarlo en primera mano. Entre sus muchos talentos, uno destaca reiteradamente: su capacidad de utilizar los elementos de la naturaleza a su favor. Desde … hasta su victoria en 1991 en Interlagos, y su récord de vuelta rápida en Donington en 1993.

 

Aquel día lluvioso resultó perfecto para él y su capacidad de utilizar los elementos de la naturaleza, tal y como ocurrió en su victoria en Interlagos en 1991.

Los colores de la victoria

Pese a ser un nombre conocido dentro del mundo del automovilismo en aquel momento, no tenía todo a su favor. Su coche, el McLaren-Ford MP4/8, se enfrentaba al Williams-Renault FW15Cs, un coche tecnológicamente muy avanzado. Sin embargo, equipado con su inconfundible casco amarillo que complementaba el elegante diseño del coche y los icónicos colores de Marlboro, Senna parecía tan preparado como siempre.

 

La expectación era palpable cuando los cuatro mejores pilotos (Prost, Hill, Schumacher y Senna) se alinearon en la parrilla, listos para dar rienda suelta a su destreza en la conducción. Senna, célebre por su tenacidad y habilidad, tuvo que enfrentarse a un repentino contratiempo. Obstaculizado por la defensa de Schumacher, se quedó rezagado brevemente, lo que permitió al Sauber de Karl Wendlinger aprovechar la oportunidad y colocarse tercero. No obstante, este era solo el comienzo de una demostración excepcional de sus habilidades.

Pronóstico desfavorable, destreza inigualable

Senna adelantó rápidamente a Schumacher a la salida de la primera curva, y luego abordó sin miedo la trazada exterior para adelantar a Wendlinger en las curvas Craner. Continuando con su ataque, se deshizo de Hill antes de fijar su mirada en Prost. Con una determinación inquebrantable, aprovechó la curva cerrada de Melbourne y dejó atrás a Prost. Esta maniobras ejecutadas a la perfección pusieron de relieve el excepcional talento de Senna y consolidó su estatus de leyenda del automovilismo.