VIAJE El futuro de viajar en el tiempo

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Una (casi) breve introducción a las actuales teorías sobre los viajes en el tiempo. Ah, y es, sin duda, posible. ¿Ya lo habíamos dicho?

Cortesía de Unsplash. Foto de Bryan Goff.

Con asesinos (y señores del tiempo) saltando del pasado al futuro una y otra vez en la gran (y pequeña) pantalla, las cuestiones de universos paralelos, entropía inversa y la paradoja del abuelo aparecen más que nunca en conversaciones fuera del laboratorio de física cuántica. No obstante, si no es un entendido innato sobre ciencia y este es su primer contacto con los viajes en el tiempo, veamos juntos algunas de las teorías en torno al hiperespacio. Con esta práctica guía, se familiarizará en gran medida con lo básico para poder debatir con confianza, sin desarrollar una falta de vitamina D.

 

 

 

Relatividad especial

A parte de hacerle sonar extremadamente inteligente frente a simples mortales, comprender la relatividad especial se puede considerar el punto cero a la hora de comprender el concepto de viajar en el tiempo. Normalmente, tenemos una imagen constante del tiempo, que obedece a una serie de reglas inquebrantables. Sin embargo, el físico Albert Einstein mostró, de forma inequívoca, que el tiempo es una ilusión. Antes de que copie y pegue este hecho en un correo electrónico para su jefe, le explicaremos qué quiere decir. El tiempo, tal y como lo conocemos, es relativo. Esto significa que puede variar de un observador a otro, dependiendo de su velocidad a través del espacio. Y, por lo general, los humanos se mueven a la misma velocidad a través del espacio. Por lo tanto, se aplican las mismas reglas y normas de cronometraje para usted y su jefe (lo sentimos).

 

 

 

Cortesía de Unsplash. Foto de Laimannung

No obstante, Einstein reveló que el tiempo en el universo conocido tiene, en realidad, una cuarta dimensión. Piense en el espacio como un área en tres dimensiones, que proporciona unas coordenadas (es decir, longitud, ancho y altura) y una ubicación particular al observador. El tiempo añade una cuarta coordenada con la que ubicar a alguien o algo, conocida como dirección ‒aunque, convencionalmente, dicha coordenada solo se mueve hacia delante. La teoría de Einstein de la relatividad especial afirma que el tiempo se ralentiza o acelera dependiendo de cuán rápido un individuo se mueva en relación con otra cosa. Tomemos como ejemplo a dos gemelos hipotéticos: la gemela Alice y el gemelo Bob. Si, por ejemplo, la gemela A fuera una astronauta en una nave espacial aproximándose a la velocidad de la luz, envejecería mucho más lentamente que el gemelo B en la Tierra. Esto se conoce como dilatación del tiempo.

En cierto modo, esto convierte a los astronautas en viajeros del tiempo, que regresan algo más jóvenes que sus gemelos (si todos los astronautas tuvieran gemelos) a casa. La teoría general de la relatividad también muestra que la gravedad puede «doblegar» el tiempo y que, tal hecho, hace completamente posible viajar al futuro. Veamos en detalle esta importante cuestión…

 

 

 

Cortesía de Unsplash. Foto de Bryan Goff.

Dilatación del tiempo

Entonces, ahora contamos con un cómodo edredón híbrido de clasificaciones llamado espacio-tiempo. Considérelo un psicodélico trozo de tejido, desplegado en cuatro dimensiones. Cuando algo con masa se posa sobre dicho tejido, se forma una cavidad, pliegue o curvatura en el espacio-tiempo. Esta curvatura o deformación del espacio-tiempo causa elementos (migajas de galletas, por ejemplo) para moverse a lo largo de una senda curva ‒y esa curvatura del espacio es lo que llamamos gravedad. Cuanto más rápido se mueva, más deformación se producirá, por lo que el tiempo avanzará más lentamente. O, igualmente, podría quedarse próximo a un objeto con una alta gravedad y conseguir el mismo efecto. Este efecto ya ha sido probado a pequeña escala: se constató que un reloj colocado en un avión que voló alrededor del planeta durante varias horas, presentaba en su vuelta a la superficie una dilación de una fracción de segundo menos con respecto al reloj con el que estaba sincronizado en tierra.

 

 

 

Otro ejemplo del efecto de la masa en el tiempo: científicos han medido el tictac de relojes atómicos tanto en la parte alta como en la baja de un rascacielos. Los relojes situados en la planta baja (la más cercana a la masa de la Tierra) se movían más lentamente que los situados en la habitación del ático.

Sin embargo, ¿por qué el tictac de estos relojes prueban que viajar en el tiempo es posible? Se aplica el mismo principio que cuando se adoptan grandes extremos. Esto significa que esa diferencia de una fracción de segundo se amplia a días, meses e incluso décadas de «viaje» al futuro.

 

 

 

Máquinas del tiempo

Si pudiera subirse a una nave espacial capaz de viajar a 200 millones de metros por segundo (o lo que es lo mismo, 450 millones mph para los amantes de las carreras), experimentaría un importante nivel de ralentización del tiempo. A bordo, no lo notaría, sería como a bordo de un avión: podría beberse felizmente un whisky o una soda, picotear unos cacahuetes y relajarse viendo Paddington sin que nadie le juzgue. Sin embargo, tras una excursión de ida y vuelta al borde de la galaxia, se dará cuenta de que es bastante más joven que sus amigos al volver a la Tierra.

Aunque pueda parecer un caro sustituto de ir al gimnasio e invertir en una buena hidratante, existen implicaciones trascendentales en esta posibilidad. Pero no sin grandes obstáculos. Por ejemplo, construir una nave espacial que pueda viajar a una velocidad cercana a la de la luz implicaría niveles y cantidades de energía que son, actualmente, solo una fantasía.

Pero, ¿qué ocurriría si decidiera volver al espacio (y tiempo) del que partió? Esto implicaría poder exceder el límite de velocidad universal, en otras palabras, la velocidad de la luz. Muchos físicos afirman que es completamente imposible. Entre ellos se encuentra el famoso Stephen Hawking, por lo que nos inclinamos por respetar tales afirmaciones. Sin embargo, algunos piensan que podrían existir «atajos» al pasado. Cariñosamente (dependiendo de sus sentimientos hacia los gusanos), estos se conocen como «agujeros de gusanos».

 

 

 

Viaje a través de un agujero de gusano según lo imaginado por Les Bossinas para la NASA. Arte digital (Cortez III Service Corp.), 1998.

Agujeros de gusano

Un agujero de gusano es, esencialmente, una especie de túnel conector entre dos aberturas o «roturas» en el tejido del espacio-tiempo. ¿Recuerda el edredón cósmico? Ahora, imagine que alguien o algo ha creado bruscamente un agujero en él, permitiendo que escapen numerosas plumas hacia el espacio exterior y que, a través de él, pudiera llegar a otro agujero en el extremo contrario, que pudiera devolverle todo el tiempo que ha perdido intentando poner edredones dentro de sus fundas. Sería, como mínimo, diez años más joven y estaría mucho menos estresado.

Ya hablando en serio, por razones que son posiblemente demasiado complicadas de explicar por completo, la mecánica cuántica dicta que, en caso de que existiera un agujero de gusano, colapsaría al instante consigo mismo y se cerraría de nuevo. Esto significa que sería casi imposible para una partícula el adentrarse en él y atravesarlo de una sola pieza, y mucho menos para un humano. Pese a que los agujeros de gusano aún no se han descubierto, muchos están de acuerdo en que su existencia es posible.

 

 

 

Agujeros negros y cilindros infinitos

Otra opción involucra el volar con una nave espacial alrededor de un agujero negro o crear de manera artificial esas condiciones con una enorme estructura rotativa. También podría enviar una nave espacial en una espiral alrededor de un increíble denso cilindro (que tuviera una masa diez veces mayor que la del sol). Hecho que pondría su nave espacial en una curva tipo tiempo, aunque para hacerlo habría que alcanzar casi la velocidad de la luz ‒un logro aún inconcebible. No obstante, al menos teóricamente, esta forma de viajar en el tiempo sería posible.

Como físico, Stephen Hawking declaró, «Girarían y girarían, experimentarían solo la mitad de tiempo que aquellos lejos del agujero negro. La nave y su tripulación estarían viajando en el tiempo».En otras palabras, para cinco o seis años aproximadamente pasados girando, habrían pasado diez en la Tierra.

 

 

 

La primera imagen de un agujero negro, Messier 87, captado por The Event Horizon Telescope (EHT) en abril de 2019.

La paradoja del abuelo (o abuela)

Esta es la problemática clásica, a menudo utilizada en las películas de ciencia ficción sobre viajes en el tiempo. El héroe es enviado a una misión en el pasado (o futuro), con instrucciones precisas de no interferir en eventos específicos, ser vistos por ellos mismos o asesinar a sus abuelos, por ejemplo. Si se altera una secuencia de eventos, por ejemplo, la abuela muere antes de que nazca la madre, significaría que nuestro héroe nunca fue concebido (en cuyo caso, ¿dejaría inmediatamente de existir?) o que alteraría su vida para siempre.

Stephen Hawking ha teorizado que el tiempo se protegería a sí mismo de tales escenarios impidiendo por completo los viajes al pasado. Otros hipotetizan que el viajero del tiempo entraría en un universo paralelo ‒uno que avanza siguiendo su propia ruta independiente en el espacio, un argumento que se alinea con la teoría cuántica de los «muchos mundos». Otros exponen que las partículas de la luz, o fotones, tienden hacia la consistencia, lo que, de hecho, desbarataría cualquier esquema nefasto o suicida.

 

 

 

Bucear en el edredón

Si toda esta aventura temporal conlleva mucho esfuerzo o su cerebro se cansa con solo pensarlo, ¿por qué no viajar de la manera tradicional? ¿Por qué no se envuelve en su propio edredón cuatridimensional (el que tiene sobre su cama, para ser claros, que, de hecho, existe en cuatro dimensiones) y viaja por el espacio-tiempo en un cómodo ritmo de un segundo por segundo?

Si se siente algo salvaje, redefina su velocidad a un microsegundo por microsegundo ‒y para asegurarse de su medición, utilice herramientas fiables durante su viaje interestelar como, por ejemplo, un cronógrafo TAG Heuer. Mida los minutos como si pasaran a velocidad warp, y luzca un aspecto magnífico intentándolo.

Bromas aparte, lo que de verdad importa y lo que es excepcional es que un cronógrafo TAG Heuer es completamente capaz de medir el tiempo de sus viajes en el tiempo diarios. Esté batiendo el récord de máxima velocidad terrestre humana en la pista de carreras o cruzando el Atlántico en un vuelo de Nueva York a Londres, su velocidad no causa una ralentización cuantificable en fracciones de segundo. Quizá esa sea la razón por la que parece mucho más joven de lo que es en realidad…

 

 

 

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