Estilo de vida Chess Master: la maestría del tiempo de juego

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Quizá ha observado que el ajedrez está de actualidad últimamente, desde una exitosa serie de televisión a la consecuente oleada de periodismo sobre este deporte (así es, según los estatutos y reglamentos del Comité Olímpico, ¡el ajedrez es técnicamente un deporte!). Sin embargo, aunque este emblemático juego de lógica y estrategia parece estar viviendo una especie de renacimiento, la realidad es que ha sido muy popular en el mundo entero... desde alrededor del siglo  VI.  

His move ("Su movimiento"), de Albert Frans Lieven de Vriendt (1843-1900)

La primera versión conocida del juego apareció en la India, bajo el imperio de la dinastía Gupta. Irónicamente, este pasatiempos de inspiración militar se extendió por todo el mundo a través de guerras, conquistas y estrategias militares. Desde la India, viajó al imperio persa, donde la expresión «Shah Mat!» se convirtió en el grito de guerra para decir «¡El rey ha muerto!». ¿Le resulta familiar «jaque mate»? Tras la conquista musulmana de Persia, el ajedrez llegó por primera vez a Oriente Medio y, desde allí, se trasladó a Europa y Rusia.

Sin embargo, la influencia de los monarcas y los emperadores sobre el juego no se detiene aquí: en el siglo  XV, la implacable y poderosa Isabel la Católica dejó su huella y la reina se convirtió en la pieza más fuerte del tablero. ¿Un dato para insistir en la gran popularidad del juego durante más de un milenio después de su implantación? El segundo libro que se imprimió en inglés fue «El juego del ajedrez».

Así pues, ¿cómo se convirtió el ajedrez en el juego que conocemos y disfrutamos actualmente? Uno de los cambios más significativos se produjo con la introducción de límites de tiempo. Con un abrumador número de  10^120 juegos de ajedrez únicos posibles (para ofrecer un poco de contexto, hay probablemente alrededor de 10^79 electrones en todo el universo), tal vez no resulte sorprendente que las partidas de ajedrez se hicieran casi eternas.

De hecho, antes de los límites de tiempo, una célebre estrategia de ajedrez consistía sencillamente en desgastar al oponente. Como en cualquier gran combate, era posible ganar permaneciendo sobre el cuadrilátero, sin rendirse a la fatiga.  Las partidas de campeonato que duraban más de 10  horas no eran algo fuera de lo común: en 1843, una partida entre Howard Staunton y Pierre St. Amant duró más de 14 horas. Los espectadores se dormían en sus asientos y había que realizar pausas inoportunas para comer y beber. Sin lugar a dudas, era necesario encontrar una solución y, de esta manera, dio comienzo la era de los estrictos límites de tiempo, que continúa hasta nuestros días.

The Chess Game ("El juego del ajedrez"), de Charles Bargue (siglo XIX).

En 1852, se introdujeron los «vasos de arena» (similares a un reloj de arena), para medir la duración de cada movimiento de los jugadores.   Además de ofrecer una experiencia infinitamente más agradable para el público, las partidas cronometradas no solo requerían una menor resistencia física, sino que también permitían un juego más ágil y sagaz que ponía a prueba las habilidades estratégicas y la velocidad logística de los jugadores.  Sin embargo, aunque los vasos de arena eran mejores que las partidas sin restricciones, la fluidez de la arena a través de la estrecha abertura podía verse afectada por el clima, lo que dificultaba el desarrollo del juego limpio.  Por no hablar de los jugadores que se equivocaban, de manera intencionada o no, ¡y giraban el vaso hacia arriba!

A finales del siglo XIX, los torneos de ajedrez saltaron a la fama y el primer campeonato mundial de ajedrez oficial se celebró en 1886. El siglo XX propició grandes avances en la teoría del ajedrez, así como la fundación de la Federación Mundial de Ajedrez (FIDE). Con el desarrollo de las competiciones organizadas, aparecieron los primeros relojes de ajedrez hechos a medida para medir el turno de cada jugador. En 1900, tras años de lenta evolución, surgió el reloj de ajedrez clásico, que incluía dos esferas equipadas con un botón para cada jugador. Cuando el primer jugador pulsaba su botón, su reloj se detenía y el reloj del segundo jugador iniciaba la cuenta. Un científico estadounidense describió el invento como:

«Dos pequeños relojes similares, colocados uno al lado del otro sobre una plataforma de madera. Detrás de los relojes, hay un mecanismo diseñado para accionarse y detenerse en función de los movimientos de los jugadores. Consiste en una palanca doble alargada, que pivota en el centro sobre un soporte fijado a la plataforma. Está equipada con un botón en cada uno de sus extremos… Cuando se presiona uno de los botones de la palanca, se deshace el equilibrio correspondiente, mientras que el otro botón permanece bloqueado hasta que se pulsa el otro extremo de la palanca.»

Heuer Chessmaster

Pero ¿cómo puede ser el tiempo un «punto de inflexión» literal? Según los términos teóricos del juego, el ajedrez es una competición de «conocimiento perfecto», en el que todo es visible para cada jugador. Nada es secreto ni permanece oculto (salvo las decisiones de su oponente), por lo que no queda espacio para conjeturas ni cuestiones de azar. En física, esto se conoce como un «sistema determinista», es decir, su acción determina el resultado, sin que el destino o la fortuna intervengan en el desarrollo. De hecho, existe una compleja estructura matemática en el juego (con alrededor de  10⁴³ posiciones reglamentarias posibles). Comprima toda esta información en un periodo limitado de tiempo (y, por tanto, de reflexión), y las cosas se ponen interesantes.  Los salvajes niveles de cálculo, estrategia e inspiración, sin mencionar las oportunidades creadas por el error de un oponente, deben realizarse mientras el reloj avanza.

« No todos los relojes de ajedrez analógicos son preciosos, pero todos los relojes de ajedrez preciosos son analógicos. »

 Chess Life

Desde su lanzamiento en los años 60 y 70, Heuer sublimó el juego con su elegante reloj de ajedrez Chess Master. Fabricado en colaboración con el fabricante de relojes alemán Looping, este sofisticado diseño fue el modelo más deseado sobre la escena del ajedrez, con dos variaciones, un marco de aluminio oscuro y un marco de madera de gran belleza. Ahora, uno de los relojes de ajedrez vintage de colección, el precioso Chess Master presenta un inusual movimiento analógico de alta calidad que, con un buen mantenimiento, continúa siendo fiable después de 50 años.   Como dijo Chess Life: «No todos los relojes de ajedrez analógicos son preciosos, pero todos los relojes de ajedrez preciosos son analógicos.»

El renacimiento contemporáneo del juego entre la juventud (especialmente, entre las mujeres más jóvenes) y el impacto de la serie de televisión han devuelto cierto glamour o je ne sais quoi al universo del ajedrez. Según la revista The New York Times, las ventas de relojes de ajedrez se han disparado de repente, y «los sitios de subastas en línea [han registrado] un aumento del 215 por ciento en las ventas de juegos de ajedrez y accesorios desde el mes de octubre… Las ventas de juegos de ajedrez vintage se han multiplicado por siete, mientras que las ventas de relojes y cronómetros de ajedrez han aumentado 45 veces desde el último mes».

Estadísticas felices para los maestros y las maestras del ajedrez en ciernes. La clave está en encontrar en su reloj de ajedrez a su aliado perfecto.