Estilo de vida Investigaciones sobre la rutina diaria: Las extrañas formas en las que los deportistas y las mentes creativas le sacan el máximo partido a su tiempo

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¿Tiene un día solo 24 h? No con estos trucos para la vida cotidiana.

La extenuante rutina diaria del actor Mark Wahlberg es toda una leyenda, el actor se despierta a las 2:30 h. Cada día (¿o deberíamos decir cada noche?). Después, reza durante media hora, desayuna a las 3:15 h, entrena durante 95 min, realiza la primera comida, se da una ducha (que, por alguna misteriosa razón, se alarga durante hora y media), toma otro refrigerio y juega al golf durante 30 min. ¿Ya está agotado? No se preocupe, ingresa en una cámara criogénica para recuperarse de los ejercicios, un tratamiento que consiste en someter al cuerpo a una temperatura de -100 ºC alcanzada mediante el empleo de nitrógeno líquido. Hecho que, como puede imaginar, despertaría a cualquier holgazán que empezara a dormitar llegado a ese punto. Y todo antes de las 10:30 h. Sencillo, ¿verdad?

Las rutinas diarias han fascinado el imaginario popular durante siglos. Existe algo en los grandes logros que nos hace preguntarnos «¿cómo lo hicieron?». Todos tenemos 24 h al día, pero esta gente parece tener el doble. Y resulta tentador analizar la manera en la que la gente vive minuto a minuto para buscar pistas, llegando a preguntarse incluso si un extraño hackeo de la vida podría ser la clave de la excelencia. Tal vez si nosotros comiéramos 20 pounds de pura proteína antes del amanecer, nuestros bíceps superarían a los de Schwarzenegger. ¿O puede que entrenar desnudos sea la clave de una repentina genialidad?

Pero ¿empezar el día en mitad de la noche o contar los granos de café nos hace realmente más eficientes, efectivos o expresivos? ¿Y puede la rutina correcta revolucionar nuestras vidas? A pesar de su relación con el tedio, las rutinas fijas han sido una ayuda vital para artistas, pensadores y triunfadores, desde Leonardo da Vinci (que dormía solo 20 min cada 4 h) o Truman Capote (que escribía en la cama durante todo el día rodeado de una montaña de comida y cigarrillos). Hemos analizado lo raro y lo maravilloso, las excéntricas y extremas rutinas y rituales de algunas figuras icónicas de la historia, y hemos creado una lista de hábitos que podrían perdurar con el paso del tiempo.

Truman Capote fotografiado por Carl van Vechten en 1948.

Ambición al desnudo

En célebre escritor John Cheever siguió manifiestamente una excéntrica rutina durante los años 40. Se despertaba, se ponía un traje, abandonaba su apartamento y subía al ascensor. Pero cuando el resto de personas que lo acompañaban se bajaba en la planta baja, Cheever se dirigía al sótano, donde había un almacén, se quitaba la ropa y escribía en ropa interior hasta la hora del almuerzo.

Y no solo Cheever descubrió el poder de evitar las distracciones, ya sean calcetines o smartphones. El psicólogo William James creía que cuanto más automatizáramos nuestras rutinas, «más se liberarían nuestros poderes mentales supremos para su propio funcionamiento». Los directores ejecutivos y los genios de la tecnología han captado la indirecta y cultivan una habilidad casi sobrehumana para limitar la toma de decisiones en la vida diaria.

Mark Zuckerberg, creador de Facebook, y Steve Jobs, antiguo director ejecutivo de Apple, se han convertido en sinónimo del hábito del «uniforme», que consiste en utilizar múltiples versiones de un vestuario idéntico en los días laborales. Los estudios han demostrado que la mente humana tiene una capacidad limitada para la toma de decisiones diarias. Al reducir las que se toman en nuestra vida personal (qué comer, qué vestir, cuándo levantarse, cuándo hacer ejercicio, etc.) y acogerse a una rutina habitual, se dice que aumentamos nuestra capacidad de tomar decisiones correctas y la creatividad en nuestro trabajo.

Cortesía de Unsplash. Foto de Konsepta Studio.

Estimuladores cerebrales

El café es tal vez el actual nootrópico o compuesto estimulante del cerebro que reina en el mercado, por no mencionar un punto de partida común para las rutinas y los rituales matutinos. La fuente de cafeína favorita de la inmensa mayoría puede haber jugado un papel más importante de lo que pensamos en la cultura occidental; Beethoven, según cuentan las historias, contaba exactamente 60 granos de café expreso por cada taza de café (se tomaba hasta 20 al día) y Voltaire, el famoso escritor satírico, según se comenta, consumía unas 40 o 50 estimulantes tazas diarias de una mezcla de café y chocolate.

¿Otra manera de poner en funcionamiento la materia gris? Además de desarrollar la fuerza física (NO se requiere la tableta de chocolate de Marky Mark), se ha demostrado que romper a sudar también aumenta la resistencia mental; el aumento del flujo sanguíneo, la mejora de la circulación y la detoxificación pueden tener algo que ver con el efecto del ejercicio en el rendimiento cerebral. ¿Un consejo desde la experiencia? Hacer ejercicio regularmente a primera hora de la mañana puede fomentar seguir con una rutina, por eso muchos triunfadores tienen un hábito común: hacer las cosas que no quieren hacer en primer lugar. ¡Procrastinar puede poner en riesgo su desempeño!

Programación del sueño y meditación. Crédito: iStock Getty Images

Desconexión

¿Dos hábitos probados más que podrían encontrar un lugar en su rutina diaria? Programación del sueño y meditación. Desde los monjes budistas hasta los deportistas olímpicos, el tiempo necesario de sueño y contemplación se ha empleado para centrar los pensamientos y cultivar la disciplina. Muchas estrellas de la NBA han revelado que los horarios estrictos de sueño son una parte fundamental del entrenamiento. Un ejemplo de ello es el ganador del oro olímpico Usain Bolt, que duerme durante unas 8 a 10 h cada día. Y no solo cuenta la cantidad, sino también la calidad. Durante su entrenamiento, el nadador olímpico Michael Phelps estuvo durmiendo en una sala que simulaba una altitud de 2400-2700 m con el objetivo de mejorar la calidad del sueño y la circulación.

La meditación no solo forma parte de la rutina matutina de los monjes tibetanos (que a menudo se levantan a las 3 h para la práctica de la contemplación durante tres horas antes del desayuno). Puede preguntarle a David Lynch, director de cine y meditador trascendental dos veces al día. Lynch dijo en una ocasión que sus rituales diarios más importantes durante más de siete años fueron la meditación y un mero batido «Bob’s Big Boy» de chocolate diario en el almuerzo. ¿Y ahora? El batido no logró ser la versión del director, pero la meditación diaria ha sobrevivido. Otros famosos meditadores son las estrellas del baloncesto LeBron James, Michael Jordan, y Kobe Bryant, quienes se han servido de la meditación para desarrollar una especie de hiperenfoque que mantiene su «ojo en el balón» en más de un sentido.

Encuentre su rutina adecuada

¿Pero qué rutina es la adecuada para usted? ¿Se siente tentado por desnudarse al igual que Cheever o por uniformarse como Jobs? En lugar de adoptar a tiempo los más extraños o extremos hábitos de sus héroes con la intención de hackear el sistema, tal vez haya una solución más sencilla. Lo que hizo a estas extraordinarias personas extraordinarias probablemente se deba a algo más que a sus elecciones de desayuno, pero existe la evidencia de que nuestros hábitos diarios pueden cultivar tanto nuestra producción creativa como ciertos rasgos de personalidad. ¿La clave? Tiene que funcionarle a usted.

Así que en lugar de estresarse por la calidad del sueño mientras apaga la alarma para levantarse temprano al igual que Wahlberg, podría ser más efectivo elegir sus propios horarios, aunque resulten un tanto excéntricos, y respetarlos. Ponga su reloj en una caja de terciopelo antes de acostarse, por ejemplo; gracias a un movimiento Heuer 02, la reserva de marcha de 80 h quiere decir que cronometrar la ducha de la mañana siguiente (si lo desea, hasta las milésimas de segundo) es pan comido. O eche un vistazo a nuestro artículo sobre la técnica Pomodoro y «pomodorice» su tiempo insistentemente durante su jornada laboral o incluso su sesión de entrenamiento.

La naturaleza infinitamente personal de nuestros hábitos no siempre coincide con los de los famosos o las estrellas del deporte… y si el abanico de locas rutinas que hemos comentado nos enseña algo, es que no hay una respuesta «correcta». ¡Inclínese por cualquier cosa que funcione! Así que adelante, encuentre sus propios inusuales rituales diarios e incluso podría encontrar un hueco en los libros de historia.